McNeal en 1993 distinguía cinco fases en el proceso de aprendizaje de los niños en cuanto a su comportamiento como consumidores:
- FASE 1 Acompañar a los padres y observar.
- FASE 2 Acompañar a los padres y pedir.
- FASE 3 Acompañar a los padres y seleccionar con permiso.
- FASE 4 Acompañar a los padres y hacer compras independientes COADQUISICIÓN.
- FASE 5 Ir solo al negocio y HACER COMPRAS totalmente INDEPENDIENTES.
Hoy, la inseguridad, genera en muchos padres una reacción tan sobreprotectora que le impiden al pequeño desarrollarse y crecer a través de su propia exploración. Los adultos ejercen en el nuevo escenario un monitoreo constante sobre el menor. Hoy donde está el niño está el adulto, y este hecho, que pareciera ser insignificante, influye notablemente en las acciones de compra y en la rentabilidad de ciertos productos, como las golosinas. Antes un niño ingresaba a un kiosco completamente solo y podía escoger la oferta que más le apeteciera. Ese ámbito representaba para el pequeño un signo de independencia. Pero ya no más. En el nuevo contexto, la madre impone sobre el menor su propio criterio dirigiendo la acción de compra hacia aquellos productos que nutran y representen un beneficio funcional concreto. Por lo tanto, este control parental, consecuencia del temor, ha obligado a la categoría a reformular el modo en que dirige su comunicación, incorporando al adulto en sus mensajes a través de información de corte racional que convenzan al «vigía» de emitir su permiso para que el niño satisfaga su deseo. Tablas nutricionales más visibles, aparición de íconos en forma de «diente feliz» que anuncian el cuidado de la placa dental, y flashes que magnifican la presencia de calcio, hierro o vitaminas en las nuevas formulas, son algunos de los intentos que pueden detectarse en pos de reanudar el diálogo con los decisores de compra.
Fuentes:
“LA INSEGURIDAD SOCIAL Y SU INFLUENCIA EN EL PACKAGING” Adrián Pierini “MARKETING Y NIÑOS” Victoria Tur Viñes, Irene Ramos Soler






