
El Gobierno y la oposición dejaron de contratar y difundir estudios de opinión por sus resultados adversos
Nos persiguieron, acosaron e invadieron toda la campaña, pero de repente, como por arte de magia, desaparecieron. ¿A dónde se fueron las encuestas políticas?
El fin de la fiebre electoral tuvo mucho que ver con el perfil bajísimo que tomaron los sondeos, que pasaron de oráculos obligados en los últimos comicios al ostracismo.
Pero ese no parece ser el único motivo. Dos fuentes muy cercanas al Gobierno dijeron a LA NACION que la Casa Rosada hizo un recorte en el presupuesto destinado a encuestas después de la derrota electoral.
Al inicio de la campaña LA NACION había publicado que, en los últimos tres años, la jefatura de Gabinete y el Ministerio del Interior habían destinado 6.168.256 pesos para pagar los servicios de seis encuestadoras: el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), OPSM, Analogías, Equis Investigación Social, Ricardo Rouvier SA y Opinión Autenticada.
Según las fuentes consultadas, por ahora la Casa Rosada sólo requerirá los servicios fijos de dos de esas consultoras, y al resto le pedirán trabajos muy esporádicos.
Los motivos: una mezcla de recorte financiero y represalias por no haber sostenido "la hipótesis del triunfo kirchnerista" hasta el final.
"Trabajé para la campaña y ahora el trabajo terminó", confirmó a LA NACION uno de esos encuestadores, bajo estricto pedido de reserva.
Pero la caída de la encuesta política llegó a todas las consultoras, no importa quienes sean su clientes.
"Si mis clientes antes pedían una encuesta por semana, ahora piden una por mes", contó Mariel Fornoni, directora de Management & Fit.
Analía del Franco, directora de Analogías, explicó que fuera de la época electoral aprovecha para profundizar el trabajo en las otras áreas de su empresa, por ejemplo temas institucionales y tecnológicos, y hacer estudios que se contaminarían en el fragor de las elecciones.
"Hay clientes permanentes y otros que entran sólo en las elecciones", agregó Hugo Haime.
Para varios consultados se trata de la merma normal en los estudios políticos que aparece después de cada elección, pero se nota más porque esta campaña fue más corta e intensa.
Sin embargo, varios encuestadores arriesgaron otro motivo para explicar la desaparición de los sondeos políticos: creen que ni al Gobierno ni a la oposición les interesa que se conozcan semejantes números.
Datos indeseablesSegún el último trabajo de Management & Fit, el 71% de los consultados desaprueba la gestión de la presidenta Cristina Kirchner. Los niveles de rechazo permanecen similares aún después de los mayores anuncios oficiales, como la estatización de las AFJP, el fútbol gratuito o la nueva ley de radiodifusión. Además, el 72,30% cree que el Gobierno no escuchó el voto de la gente.
A la oposición no le va mucho mejor. Tiene casi un 60% de desaprobación y la mayoría de sus referentes no consiguieron crecer en los últimos meses, o bajaron un poco.
"El que tiene mayor capacidad de contratación es el Gobierno, y en este momento los sondeos no le resultan una herramienta útil. Van a hablar de cualquier cosa menos de encuestas", consideró Jorge Giacobbe.
Para Manuel Mora y Araujo, analista y rector de la Universidad Torcuato Di Tella, lo que cayó no es el trabajo sino la visibilidad pública de las encuestas. "Hay mucha información, pero menos interés en publicar resultados", coincidió Haime.
En este escenario, los encuestadores esperarán silenciosos a que el viento cambie.
MENDOZA.- Mientras el gobierno nacional asegura que en la Argentina disminuyó la pobreza, aumentó el trabajo de la Red Conin de lucha contra la desnutrición infantil, que posee 17 centros en todo el país.
"Vemos que cada vez abrimos más centros y cada vez hay más demanda. Esto quiere decir que las cosas no están bien", dijo a LA NACION el titular de esa organización, Abel Albino. "Por los frutos -agregó- se conocen los árboles, y los frutos no han sido buenos."
Tras aclarar que el diagnóstico trazado "no es para atacar a nadie porque hay que amar al errado y odiar el error", Albino informó que antes de fin de año se habilitarán nuevas delegaciones para detener y prevenir el flagelo del hambre en las ciudades de Mar del Plata, Concordia, Gualeguaychú y Añatuya.
En tanto, se proyecta inaugurar para 2010 centros similares en Santa Rosa, Tres Arroyos, Trenque Lauquen, Bahía Blanca, Cinco Saltos, Caleta Oliva y Comodoro Rivadavia. También en Salta, Jujuy y la tercera unidad de atención en Rosario. Y las perspectivas planean ir más allá de las fronteras. A las unidades que ya funcionan en Paraguay podrían agregarse otras en Colombia, Venezuela, Honduras, El Salvador, Guatemala y República Dominicana.
El anuncio fue hecho durante la realización del III Encuentro Nacional de la Red Conin, que concluyó ayer en el hotel Aconcagua de esta ciudad con la participación de delegados de Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos, Santiago del Estero, Misiones, Chaco y Tucumán.
Hubo intercambio de experiencias, charlas sobre liderazgo, evaluación de trabajos realizados y se presentó el código de buenas prácticas de centros de la red y el manual de procedimientos.
Un plan integralLas medidas estructurales de todos los centros del país se basan en asegurar la salud neurológica del bebé con una adecuada lactancia, un plan educativo y la provisión a familias en riesgo de servicios esenciales como agua potable, cloacas y energía eléctrica.
En cada unidad de atención trabaja un equipo de pediatras, nutricionistas, docentes y asistentes sociales que diagnostican los problemas y ejecutan el plan de recuperación y prevención.
"Tenemos que multiplicar los centros Conin", dijo Albino en alusión a la urgencia de luchar contra el hambre, pero expresó que el objetivo final es "cerrarlos algún día si Dios quiere, y convertirlos en bibliotecas".
Agregó que ese día los voluntarios y directivos de la red podrán decir "hemos librado el buen combate y contribuido a un país mejor". Mientras marchan hacia la anhelada meta de "desnutrición cero" en el país, la realidad cotidiana de sus centros muestran la otra cara de los avances contra la pobreza que exhiben las cifras del Indec.
En el centro de Virasoro, Corrientes, la sostenida demanda de asistencia alimentaria hace que a los 52 niños que son atendidos actualmente se agregue una lista de espera de 12 familias, según dijo a LA NACION Marinel Repetto.
Algo similar sucede en Tucumán, donde hay diez familias que esperan enviar a sus hijos desnutridos al centro de la provincia norteña, donde desde hace dos meses ya se atiende a 26 familias con 45 niños. Por su lado, Gabriel Katopodis, del centro Conin del partido bonaerense de General San Martín, dijo: "Tratamos de que la demanda no nos sobrepase. Debemos ser responsables con la capacidad de respuesta". Desde hace 8 meses atienden a 40 familias, y la lista de espera suma nuevos nombres cada día.