lunes, 2 de febrero de 2009

La Argentina naufraga en un pantano de estadísticas inciertas

La manipulación de la información pública es un dolor de cabeza para los economistas. La intervención del Gobierno nacional en el Indec ha obligado a los analistas redoblar los esfuerzos a la hora de elaborar cálculos sobre las variables económicas que, con los nuevos cambios, seguirán bajo sospecha de la comunidad de expertos.
SIN PARAMETROS. Tomar decisiones en tiempos de crisis, sin estadísticas confiables, es un problema central en las empresas.

En la Argentina, muy pocas personas creen en las estadísticas oficiales... y también en las privadas.
El derrumbe de la credibilidad del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), a partir de la intervención del kirchnerismo (ver “El camino al desprestigio”) ha dejado a la Argentina envuelta en una desinformación pública generalizada. El problema es que ninguna consultora ni universidad poseen la estructura y la capacidad de elaborar datos certeros y tomar muestras tan cercanas a la realidad. Lo que sí posee el Indec.
Sin estadísticas creíbles de un lado y del otro, coinciden especialistas, las consecuencias son nefastas. Por ejemplo:
• No se puede diagnosticar fehacientemente la pobreza del país.
• Tampoco el déficit habitacional ni el de infraestructura.
• No se puede conocer la cantidad de personas de la Población Económicamente Activa (PEA) que están buscando empleo.
Los economistas se las ven en figurillas para elaborar coyunturas y perspectivas, y para los empresarios estos inconvenientes representan dolores de cabeza.
“Si la información pública que se usa es dudosa, eso provoca más incertidumbre sobre los marcos económicos estimados y vuelve más riesgosos los proyectos en el país, disminuyendo la producción, el empleo y el bienestar futuro de los argentinos”, dice Aldo Abram, director ejecutivo del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de la Argentina (Ciima-Eseade). “Los consultores tendemos a tratar de elaborar cifras propias más confiables; pero difícilmente lo podamos hacer mejor que un organismo estatal que cuenta con mucho más recursos y capacidad”, agrega el especialista.
Por su parte, el economista tucumano Víctor Iajya apunta que las ciencias sociales, en general, y la economía, en particular, estudian una realidad social concreta que requiere datos cuantitativos, que permiten, gracias a su precisión numérica y a la posibilidad de empleo de técnicas analíticas, como los modelos econométricos, un análisis objetivo e imparcial de aquello que se estudia. “El éxito de cualquier investigación está ligado a la calidad de los recursos que se usan para llevarla adelante. Pobre será el destino de nuestro país si se daña el recurso fundamental para cualquier investigación económica, los datos”, sostiene. En general, se plantea la posibilidad de darle al Indec un marco de autonomía del poder político. Pero, también, y con resignación, se asegura que pocas chances hay de que se produzca un golpe de timón en este sentido durante el actual gobierno.

Fuente: www.lagaceta.com.ar

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